Dos profesores, misma materia, diferente sección.
- José Reyes Gastelú
- 28 feb 2021
- 3 Min. de lectura
Muchas veces se ha tratado de sustentar el fracaso del trabajo colaborativo en que los profesores no saben trabajar en equipo, que los docentes no han desarrollado habilidades sociales y comunicativas asertivas, sin embargo, es por un tema más de desconocimiento de trabajo en el aula que se termina concluyendo con este veredicto.
Un equipo de futbol está conformado por distintos jugadores, cada cual tiene una misión entro del campo y tiene que cumplir su la función correspondiente a su posición o tarea asignada. Cada jugador juega con el mismo balón, uno que tiene iguales características y responde de la misma manera dentro de la cancha, y tenemos a jugadores que cumplen una función con dicho balón, No hay dos jugadores que tengan la misma función, ni dos balones dentro de la cancha, así que no podemos comparar un equipo de profesores con un equipo de jugadores de futbol en su esencia misma. Lo expongo porque siempre lo ponen de ejemplo cuando hablan de equipos de trabajo.
En primer lugar, el trabajo colegiado o colaborativo es un bien, ayuda a que los profesores puedan crecer, puedan compartir sus experiencias y enriquecer sus saberes. El realizar proyectos educativos conjuntos ayuda a que los alumnos puedan aprovechar el conocimiento de no sólo un profesor si no de varios profesores a la vez.
Pero el error surge cuando se quiere estandarizar la enseñanza de un salón a otros salones del mismo año. A diferencia de un equipo de futbol, ambos profesores ocuparan un mismo lugar, una misma función, y además otra diferencia abismal es que no es materia del trabajo un balón, si no un grupo de alumnos distintos. No se puede compara a Messi, con Ronaldo o con Guerrero, a pesar de que quizás todos juegan en la misma posición, su forma de tratar al balón es diferente, ahora imagínense a dos profesores pretendiendo enseñar lo mismo y de manera similar, siendo ellos diferentes en características o teniendo grupos de alumnos diferentes. Lo que generalmente sucede, en el mejor de los casos, es que al final siempre es un profesor que sobresaldrá y uno que hará lo que el otro diga, En el peor de los casos es que no lleguen a ningún acuerdo. Se espera a que hagan conjuntamente sus sesiones, y lo que en verdad sucede es que lo hacen turnándose, y no de manera conjunta.
Los alumnos también tienen mucho que ver en este problema, ya que, así como cada grado tiene sus propias características, cada sección también adquiere su propia personalidad, cada grupo de alumnos que conviven en un aula tienen comportamientos irrepetibles en otra, a pesar de que sea el mismo grado y colegio. Pero sin embargo se espera de los profesores que establezcan formas comunes de tratar temas, similares técnicas, e idénticas sesiones. Lo que para una sección funciona no necesariamente para la otra sección lo hará.
Un profesor de vocación siempre tenderá a dar lo mejor de sí por el bien de sus alumnos más que del bien propio, pero si ve que se trata de imponer cierta forma o estilo de enseñanza en su labor como docente puede afectar a su estado anímico y su forma de desenvolverse o interactuar con los miembros de la comunidad.
Creo que el tratar de igualar dos secciones con iguales estrategias de enseñanza y dos profesores diferentes en la intención de promover el aprendizaje colaborativo entre docentes, y la colegiatura de las asignaturas, es un intentar subir un palo encebado. Si creo que debe haber reuniones colegiadas, pero no creo conveniente el limitar a los profesores no dejándolos utilizar aquello en lo que son profesionales.
Y sumo un motivo más, la comparación. Algo muy triste es que los alumnos comparen a sus profesores, porque siempre uno de ellos saldrá lastimado, y exponerlos a esa consecuencia no deja muy buenos resultados, No sólo los alumnos son los que comparan, si no también los padres de familia, y siempre se llega a saber, y los profesores se llegan a enterar. Creo que no es bien ni para el alumno, ni para el profesor ni para el colegio que se genere estas situaciones.
No podemos obligar a nuestros docentes a que realicen su trabajo como lo realiza otro docente, es atentar contra su dignidad como profesional.
Es mi punto de vista como profesor dentro de mi larga trayectoria en distintas instituciones educativas. Por supuesto que hay ocasiones y son varias en que, si se llega a realizar un buen trabajo, pero me pregunto a costa de que renuncia.



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